{"id":5215,"date":"2026-01-10T16:21:55","date_gmt":"2026-01-10T16:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/stcmedios.com\/?p=5215"},"modified":"2026-01-10T16:21:55","modified_gmt":"2026-01-10T16:21:55","slug":"del-surco-a-la-mesa-el-camino-hacia-un-sistema-agroalimentario-justo-en-bogota-cundinamarca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/stcmedios.com\/index.php\/2026\/01\/10\/del-surco-a-la-mesa-el-camino-hacia-un-sistema-agroalimentario-justo-en-bogota-cundinamarca\/","title":{"rendered":"Del surco a la mesa: el camino hacia un sistema agroalimentario justo en Bogot\u00e1-Cundinamarca"},"content":{"rendered":"<p>En Usme, al suroriente de Bogot\u00e1, donde la neblina baja y endurece los dedos, Mar\u00eda Ram\u00edrez inicia su jornada cuando la ciudad todav\u00eda duerme. En su parcela revisa el riego, corta la hierba, separa lo que va para venta directa y apila en canastillas los alimentos que siembra en su huerta (br\u00f3colis, lechugas de varias clases, cebollas, kale, espinaca y acelga), alimentos que comemos -sin saberlo- en algunos restaurantes de la ciudad o en las mesas de los m\u00e1s de 11 millones de habitantes que re\u00fanen Bogot\u00e1 y Cundinamarca.<\/p>\n<p>\u201cSer campesina es donde yo vivo, donde yo trabajo\u2026 de donde no quisiera salir nunca\u201d, dice, Mar\u00eda. Un sentir que comparte con Heiner Alfonso Ram\u00edrez Poveda, vecino de la vereda El Destino (Bajo Sumapaz), un joven de 30 a\u00f1os para quien \u201cel campo es trabajo duro, pero tambi\u00e9n tranquilidad y cari\u00f1o por el territorio\u201d. Decidido bajo la promesa de un campo mejor, organiz\u00f3 junto a otros j\u00f3venes una asociaci\u00f3n que hoy integran ocho hombres y seis mujeres, productores de alimentos, pero tambi\u00e9n de esperanza y transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus historias no son una postal, son la puerta de entrada a una pregunta urgente para 2026: \u00bfpor qu\u00e9, teniendo comida tan cerca, a veces es tan dif\u00edcil comer fresco y a buen precio en la capital? Pregunta que dio origen a <strong><em>Alim\u00e9ntate de Regi\u00f3n<\/em><\/strong>, el proyecto que en alianza entre la Regi\u00f3n Metropolitana Bogot\u00e1-Cundinamarca, la Secretar\u00eda Distrital de Desarrollo Econ\u00f3mico, la RAP-E Regi\u00f3n Central y la FAO ha puesto en marcha el <strong><em>SARA<\/em><\/strong> (Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario): la radiograf\u00eda t\u00e9cnica que explica, con datos, qu\u00e9 produce el territorio, qu\u00e9 tan bien se aprovecha y qu\u00e9 frena un abastecimiento justo.<\/p>\n<p>Esta radiograf\u00eda arranca con una paradoja: dentro de la frontera agr\u00edcola de Bogot\u00e1-Cundinamarca hay 1,5 millones de hect\u00e1reas, pero solo el 18,2 % est\u00e1 en uso, lo que significa que se aprovecha menos de dos de cada diez hect\u00e1reas disponibles. A lo que se suma la alta concentraci\u00f3n y baja diversidad con cultivos como papa, ca\u00f1a panelera, mango, tomate, zanahoria y pl\u00e1tano que dominan la producci\u00f3n local.<\/p>\n<p>Hay potencial en tierras, manos y experiencia, pero este no se activa solo con sembrar m\u00e1s, se activa con reglas, servicios y mercados que funcionen.<\/p>\n<p><strong>Un territorio que produce, pero se arriesga<\/strong><\/p>\n<p>Esta regi\u00f3n metropolitana, conformada por Bogot\u00e1 y Cundinamarca, se destaca a nivel nacional por su alta especializaci\u00f3n en producci\u00f3n de alimentos. Aqu\u00ed cerca del 75 % del \u00e1rea sembrada est\u00e1 dedicada a los alimentos priorizados por el proyecto <em>Alim\u00e9ntate de Regi\u00f3n<\/em> y su producci\u00f3n representa hasta el 95 % de todo lo cultivado en el territorio.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5217 lazyload\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAAAAACH5BAEKAAEALAAAAAABAAEAAAICTAEAOw==\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" data-src=\"https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002-300x225.jpg\" data-srcset=\"https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002-300x225.jpg 300w, https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002-768x576.jpg 768w, https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/stcmedios.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image002.jpg 2000w\"><\/p>\n<p>La despensa a potenciar ya est\u00e1 identificada: papa, arroz, pl\u00e1tano, ma\u00edz, yuca, tomate, zanahoria, cebollas, mango, aguacate, pi\u00f1a, lim\u00f3n y panela, entre otros; adem\u00e1s de carnes (cerdo, pollo, res o pescado), huevo y l\u00e1cteos hacen del parte del an\u00e1lisis inicial de la oferta regional. M\u00e1s all\u00e1 de un listado, esta priorizaci\u00f3n del SARA es una gu\u00eda para orientar inversiones, diversificar y acercar el alimento.<\/p>\n<p>El problema es la fragilidad de esa fortaleza. El diagn\u00f3stico tambi\u00e9n revela una fuerte concentraci\u00f3n productiva, y solo dos rubros lo demuestran: papa y ca\u00f1a panelera representan el 58 % del \u00e1rea sembrada y el 80,4 % de la producci\u00f3n (UPRA, 2024). Situaci\u00f3n que puede ser una debilidad cuando el clima cambia o los insumos suben, lo que para la ciudad se traduce en \u201csubi\u00f3 el mercado\u201d, y para las y los productores, en ingresos inciertos.<\/p>\n<p>Mar\u00eda y Heiner lo saben sin tablas. Mar\u00eda cosecha con el reloj encima: lo que no se vende r\u00e1pido pierde frescura. Heiner insiste en asociarse: vender solo es negociar en desventaja. Entre sus manos y las mesas de la ciudad hay un sistema entero. Y ese sistema hoy tiene nudos.<\/p>\n<p><strong>Los nudos que encarecen lo fresco<\/strong><\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico lo expone: el abastecimiento es ineficiente, insostenible y poco inclusivo. Sus efectos se sienten en los dos extremos del sistema agroalimentario, por un lado, la dependencia de alimentos tra\u00eddos de otras regiones y precios que golpean el bolsillo urbano; y del otro lado, ingresos rurales que no alcanzan, poca capacidad de negociaci\u00f3n colectiva y la presi\u00f3n sobre suelos y ecosistemas que se va acumulando.<\/p>\n<p>El primer nudo es la asistencia t\u00e9cnica. Menos del 10 % de usuarios en Campo Innova y apenas el 2 % de las unidades productivas del 3er Censo Nacional Agropecuario (DANE, 2014) reciben este servicio. Eso deja a miles de productores tomando decisiones complejas -plagas, fertilizaci\u00f3n, adaptaci\u00f3n clim\u00e1tica, poscosecha- con apoyo insuficiente. Sin acompa\u00f1amiento, la productividad y la sostenibilidad se vuelven una apuesta.<\/p>\n<p>El segundo nudo es la inocuidad. Producir cerca no basta si no se produce con est\u00e1ndares que reduzcan riesgos y abran mercados. En Cundinamarca, de acuerdo con cifras del ICA, solo 250 predios est\u00e1n certificados en Buenas Pr\u00e1cticas Agr\u00edcolas (BPA), un \u00edndice bajo para una regi\u00f3n que alimenta a millones. Pero tambi\u00e9n representa una oportunidad para fortalecer la confianza del consumidor y mejorar los ingresos, ampliando la certificaci\u00f3n y recertificaci\u00f3n de unidades productivas.<\/p>\n<p>El tercer nudo es la asociatividad. Casi el 90 % de productores y productoras no pertenece a ninguna organizaci\u00f3n, situaci\u00f3n que se traduce en insumos m\u00e1s caros, menos poder de negociaci\u00f3n y transporte asumido a solas, entre otras variables. Y que presenta desaf\u00edos frente a la comercializaci\u00f3n y las p\u00e9rdidas, con lo que se reduce el margen de ganancia para las y los productores o se encarece el precio final.<\/p>\n<p>Y el cuarto nudo es el cr\u00e9dito. Aqu\u00ed la desigualdad salta a la vista: menos del 12 % de grandes y medianos productores\/as concentr\u00f3 el 95 % de los 11,5 billones de pesos en cr\u00e9ditos de fomento agropecuarios que, para este an\u00e1lisis y de acuerdo con FINAGRO fueron girados en 2024 en la regi\u00f3n, mientras el 88 % restante -productores de peque\u00f1a escala- accedi\u00f3 solo al 5 %. Adem\u00e1s, persiste la brecha de g\u00e9nero, 57 % de los beneficiarios fueron hombres y el 37 % mujeres. Con ese tablero, pedir \u201ccompetitividad\u201d sin cambiar condiciones es como competir en una carrera corriendo con la mitad del aire.<\/p>\n<p>En Usme, Heiner lo resume sin teor\u00eda: si no se juntan, se van. Mar\u00eda lo dice desde la experiencia: el precio justo no es caridad; es sostenibilidad.<\/p>\n<p><strong>El sistema justo que la regi\u00f3n quiere construir<\/strong><\/p>\n<p>La hoja de ruta no se hizo para describir el problema y cerrar el cuaderno, se hizo para abrir caminos. La idea central es acortar el trayecto entre producci\u00f3n y consumo para que el valor real del alimento se quede, en mayor medida, en las manos que lo producen; y para que lo fresco sea m\u00e1s accesible en la ciudad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se ve esta propuesta? En m\u00faltiples formas, dentro de estas en circuitos cortos que funcionen todo el a\u00f1o con acuerdos estables a trav\u00e9s de plazas, tiendas barriales, restaurantes y mercados campesinos; o con compras institucionales que den seguridad de demanda, y rutas log\u00edsticas que reduzcan p\u00e9rdidas en cosecha y poscosecha. En una lechuga de Usme que llega directa, fresca y con trazabilidad, sin viajes que la encarezcan.<\/p>\n<p>Se ve tambi\u00e9n en log\u00edstica b\u00e1sica que hoy falta o es insuficiente, con centros de acopio y clasificaci\u00f3n, almacenamiento adecuado y rutas planificadas. A trav\u00e9s de precios que benefician a consumidores y productores por igual, con variaciones en el trayecto que atraviesan los alimentos reduciendo las p\u00e9rdidas y desperdicios, as\u00ed como el costo ambiental, mientras mejora la calidad en el plato. No es romanticismo se trata de eficiencia.<\/p>\n<p>Igualmente se ve en informaci\u00f3n clara para el consumidor con se\u00f1alizaci\u00f3n de origen en puntos de venta, plataformas de compra directa y acuerdos que transparenten los precios. Cuando el productor sabe cu\u00e1nto se pagar\u00e1 y el comprador sabe de d\u00f3nde viene su alimento, baja la especulaci\u00f3n y se estabiliza la oferta. En t\u00e9rminos ambientales, menos kil\u00f3metros recorridos significan menos combustible y menos emisiones. Y en t\u00e9rminos de nutrici\u00f3n, significan alimentos que llegan m\u00e1s frescos y con menos tiempo de almacenamiento.Y se ve en servicios rurales y financiamiento m\u00e1s equitativos: asistencia t\u00e9cnica consistente, adopci\u00f3n de BPA, inversi\u00f3n en infraestructura productiva, organizaciones fuertes y cr\u00e9dito menos concentrado, con instrumentos pensados para peque\u00f1a escala y para cerrar brechas de g\u00e9nero.<\/p>\n<p><strong>El prop\u00f3sito 2026: comprar local para cambiar el sistema<\/strong><\/p>\n<p>El sistema agroalimentario no es solo un diagn\u00f3stico, es la suma de decisiones que tomamos todos los d\u00edas. La decisi\u00f3n p\u00fablica de planificar e invertir, la decisi\u00f3n comunitaria de organizarse, y la decisi\u00f3n cotidiana de comprar y cocinar. Por eso, el prop\u00f3sito de 2026 puede ser simple, pero poderoso: <strong>comprar local con intenci\u00f3n<\/strong>, porque cuando la ciudad compra cerca o pregunta por el origen, no solo compra comida, impulsa un modelo que acorta distancias, reduce el impacto ambiental, fortalece el empleo rural y hace posible un pago m\u00e1s justo.<\/p>\n<p>Mar\u00eda y Heiner -sin aplausos, pero imprescindibles- representan a quienes sostienen la despensa desde las ocho localidades con suelo rural de Bogot\u00e1, los 116 municipios de Cundinamarca y los cuatro departamentos m\u00e1s que hacen parte de la regi\u00f3n central (Boyac\u00e1, Huila, Meta y Tolima). Sus voces recuerdan que, cuando el Estado planifica con evidencia y el sistema respalda a productores y productoras de peque\u00f1a escala, esas historias dejan de ser excepciones y se vuelven lo que deber\u00edan ser: la normalidad de un territorio que se alimenta con justicia. <strong>Alim\u00e9ntate de Regi\u00f3n<\/strong> y el <strong>SARA<\/strong> est\u00e1n poniendo datos y ruta para que esa realidad no dependa de proezas individuales, sino de pol\u00edtica p\u00fablica, inversi\u00f3n y mercados m\u00e1s justos. Y el cambio empieza en el territorio\u2026 y en lo que cada quien decide poner en su mesa.<\/p>\n<p><strong>4 formas de apoyar al campo hoy<\/strong><\/p>\n<p>Que 2026 sea un a\u00f1o para comer lo que nuestra tierra nos da y sostener el campo cercano. No hace falta empezar con grandes gestos, la transformaci\u00f3n del abastecimiento tambi\u00e9n se construye con decisiones simples. Estas cuatro acciones pueden fortalecer a las familias productoras y mejorar la frescura, la diversidad y la sostenibilidad de lo que llega a nuestra mesa:<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Opta por la compra m\u00e1s cercana:<\/strong> ve a plazas, mercados campesinos y canales de venta directa. Pide productos de Bogot\u00e1 y Cundinamarca.<\/li>\n<li><strong>Pregunta por el origen (y cu\u00e9ntalo):<\/strong> una pregunta simple (\u201c\u00bfde d\u00f3nde viene?\u201d) incentiva trazabilidad y mejores pr\u00e1cticas. Recomienda a quienes producen bien.<\/li>\n<li><strong>Diversifica tu canasta:<\/strong> conoce la diversidad alimentaria, vuelve a recetas ancestrales, elige variedad y temporada. Apoya a m\u00e1s productores y reduce la dependencia de pocos cultivos.<\/li>\n<li><strong>Menos desperdicio, prolonga la vida:<\/strong> planea tus compras, ajusta porciones y aprovecha lo que ya tienes. Menos desperdicio es m\u00e1s ingreso para el campo, menos gastos en tu cocina y la opci\u00f3n de dar vida a lo que \u201csobra\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Autoras:<\/strong><\/p>\n<p>Ana Reyes Arias<\/p>\n<p>Mar\u00eda Alejandra Lopera<\/p>\n<p>Comunicadoras Alim\u00e9ntate de Regi\u00f3n<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Usme, al suroriente de Bogot\u00e1, donde la neblina baja y endurece los dedos, Mar\u00eda Ram\u00edrez inicia su jornada cuando la ciudad todav\u00eda duerme. 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