El Congreso de la República abrió un debate histórico con la radicación y discusión del primer proyecto de ley que busca regular la actividad de los más de 465 mil influencers que actualmente existen en Colombia, una cifra que incluso supera al número de integrantes de la Fuerza Pública y que representa un fenómeno social, económico y cultural de gran impacto.
El proyecto, presentado por el senador Julio Elías Vidal, plantea un marco normativo para ordenar la actividad de este sector, el cual se ha consolidado como protagonista de la economía digital. Dentro de sus ejes principales se incluye la exigencia de mayor transparencia en la publicidad, la protección de los menores de edad, la creación de defensorías digitales y la constitución de un fondo solidario destinado a la formación, la capacitación tecnológica y la prevención del ciberacoso.
Uno de los puntos más controversiales de la propuesta es la posibilidad de implementar una sobretasa del 2 % a las plataformas digitales, lo que ha desatado un fuerte debate entre expertos, empresarios y representantes del gremio de creadores de contenido. Voces críticas advierten que dicha medida podría frenar la inversión extranjera, generar desconfianza tributaria y restar competitividad al ecosistema digital colombiano frente a otros países de la región.
El proyecto también busca abrir un espacio de diálogo sobre la responsabilidad social y el alcance de los contenidos que circulan en redes, planteando la necesidad de garantizar derechos básicos como la seguridad digital, la privacidad y la equidad en la relación entre plataformas, creadores y usuarios. Para algunos analistas, la iniciativa constituye un avance hacia la consolidación de reglas de juego claras, mientras que para otros representa un riesgo de sobrerregulación que podría afectar la innovación.
En el recinto del Senado, la discusión se tornó amplia y diversa. Algunos congresistas destacaron la urgencia de actualizar la legislación frente a las dinámicas del mundo digital, recordando que millones de colombianos consumen a diario contenidos producidos por influencers que, en muchos casos, no tienen controles ni parámetros éticos definidos. Otros, en cambio, manifestaron su preocupación por la carga tributaria y la dificultad de aplicar la norma en un espacio tan cambiante como internet.
Lo cierto es que el debate apenas comienza. El Congreso tendrá el reto de encontrar consensos que permitan fortalecer el sector digital colombiano, generar condiciones de transparencia y seguridad, y al mismo tiempo no frenar la innovación ni el desarrollo tecnológico. La decisión final marcará un precedente en la relación entre la política, la economía y el universo de los contenidos digitales en el país.
Por: Juan David Sánchez, Periodista
Fuente: Senado de la República de Colombia
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