Cuando se trata de resaltar las maravillas que el municipio de Zipaquirá y sus veredas ofrece, el trabajo en equipo y la pujanza del campesino es uno de tantos ejemplos que surgen en la mente de muchos. La idea de una persona que trabaja la tierra, cosecha y cría animales de cuya producción salen los mejores alimentos a la mesa de las familias, es solo un pequeño ejemplo de tantos que logran identificar a la población campesina que da gran acogida a propios y extranjeros.

Las manecillas del reloj marcaban las 10:30 de la mañana mientras algunos colectivos llegaban con pequeños grupos de personas, quienes con gran alegría caminaban lentamente  por una pequeña cuesta hasta la entrada principal del evento, siendo recibidos por un gran letrero que les daba la bienvenida a una versión más de “El día de la familia campesina”, antes conocida como “El día del campesino”. Algunos afortunados,  trás presentar la invitación que días antes la Secretaría de Desarrollo Rural y Ambiente había entregado en cada vereda en la llamada “Ruta de la leche” eran acreedores de una manilla de color amarillo – que sería el pase VIP-, permitiendoles disfrutar de platos exquisitos preparados por los locales de la vereda Río Frío en el sector de El colegio.

Juegos, música y gastronomía

 

Aquellos interesados podrían ser parte de una rifa en la que diferentes premios patrocinados por empresas reconocidas en el país serían entregados directamente por el Alcalde de Zipaquirá Fabían Rojas García. Los premios eran variados, como por ejemplo pequeñas anchetas con productos comestibles o artesanías, en otros momentos se entregaban herramientas propias de la labor del campo como botas de caucho para dar paso firme durante la jornada; con gran alegría y – algunos ya bastante alegres por “unas amargas”- subían al escenario para recibir su premio dedicando algunas palabras de agradecimiento a los asistentes.

 

 

En medio de la música, el color y el tenue olor a carbón y leña nuevamente las urnas que representaron a veredas como Alto del águila, Páramo de guerrero oriental, Páramo de guerrero occidental,  San isidro, entre otros, durante la primera ronda,  se llenaban lentamente con números de participantes que deseaban obtener un premio en el siguiente sorteo.

Ya eran las 11 de la mañana y en medio de una gran emoción y entusiasmo, una a una las presentaciones preparadas por las comparsas se toman la cancha, transmitiendo cada detalle en pantallas gigantes los pasos de baile, en cada coreografía eran observados. La carranga fué protagonista, al son del tiple, guitarra y bandola las alpargatas tocaban el suelo y las faldas de tela ondeaban en contra del viento.

 

El carbón ardía apoyado en leña verde -el toque secreto-, carne oreada, lechona, picadas, empanadas, pasteles, gelatina de frutas, cuajada y un sin fin de alimentos eran vendidos en cada uno de los puestos estratégicamente ubicados. El intercambio de comestibles por módicas sumas de dinero no se hizo esperar, las diferentes delegaciones de las veredas invitadas y el anfitrión – la vereda Río Frío- sin prisa pero sin pausa “canjeaban”  bebidas fuertes, gaseosas y jugos, también algunos tintos, por dinero. Los ánimos estaban en su punto más alto, casi peleando cuerpo a cuerpo con la música de fondo.

Lugar para crear conciencia 

Si bien “El día de la familia campesina” fué diseñado para unificar a las veredas y municipios, también es un espacio dónde sin mencionar el ámbito político, la crítica con conciencia tiene cabida. El sector lechero hoy en día está en crisis con la exportación de lácteos y el contrabando. Dar visibilidad a esta problemática fué el papel que un caballo llamado San Isidro   – como el santo- tomó con algo de temor por la música. Al mejor estilo de una estrella de cine, en medio de las cámaras de celulares, el caballo llevaba lentamente una carreta con algunas relucientes cantinas de leche, detalladamente decorada con plantas y flores. Tras una exitosa pasarela de Isidro el caballo, una pequeña delegación que representaba al sector lechero mostraba a los asistentes una frase  “consume leche apoya el campo”.

 

Tiempo en familia 

Comida, baile y juegos estaban a la orden del día, las familias conformadas por padres, madres, tíos, abuelos, amigos y niños pequeños tras degustar – otros a la par- tomaron asiento en lugares estratégicamente pensados para no perder ningún detalle de las presentaciones, además de tener el ángulo perfecto para la foto que registraría en unos cuantos pixeles de resolución la alegría del momento.

 

La diversión no sabe de edades y diferencias 

Crear conciencia no fué lo único que hizo el día de la familia campesina, también dió espacio a la igualdad, en toda la extensión de la palabra. Un gobernador se apartaba de su cargo para hablar de igual a igual o mejor, de “tú a tú” con alguien vestido de ruana y sombrero, mujeres y hombres cantaban las canciones de las presentaciones y reían sin reparo ante la creatividad de las coplas campesinas,  donde decirle animal al marido infiel era un insulto jocoso y comparar a una mujer con una vaca era causante de las risas más bullosas.

En medio de la algarabía un grupo conformado por niños, adultos y adultos mayores  como representantes del Alto del águila  hicieron una presentación que hacía honor a las generaciones reunidas. Algo de Jorge velosa con un extra de modernidad – similar a los rolling Ruanas-, hicieron una melodía llamativa para la presentación.

Las presentaciones continuaban pero esto de igualdad no se quedaba quieto, el programa de discapacidad de la Alcaldía de Zipaquirá estaba presente, dejando ver que las habilidades diferentes además de ver la vida de forma dinámica, también expresan sus saberes a través de las manualidades y la gastronomía. Para el evento, galletas con chispas de chocolate, ponquesitos y arépas de cuajada preparadas por los mismos jóvenes y adultos llamaron la atención de los asistentes.

     

 

   

Realmente es increíble ver como la idea de dar visibilidad a una parte de la población logra convocar a todos, dejando de lado por un instante las diferencias, ideales y estratos para llevar a buen término y con gran éxito la primera versión del día de la familia campesina, que sin aún dar por terminado su primer llamado ya pensaba en congregar a otras 7 veredas para la semana siguiente, en una nueva vereda del municipio de Zipaquirá, prometiendo ser igual de unificadora pero aún más alegre y colorida que esta.

Fotos tomadas por Katherine Valencia Pedroza

Por: Katherine Valencia Pedroza

Comunicadora Social – Periodista

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